Un gobierno para corregir errores y enmendar el rumbo
Segunda transición hacia un país desarrollado sin pobreza
ONG Chile Cristiano. Hoja de Ruta para el periodo

  

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Presentación


Somos responsables de la derrota de Alejandro Guillier, de la Fuerza de Mayoría, de la Presidenta Bachelet y del gobierno de la Nueva Mayoría, y de la victoria del Presidente Sebastián Piñera y de  la coalición política de derecha Chile Vamos. Es importante establecer que, desde que conocimos el Programa de Gobierno de Bachelet un par de días antes de la elección presidencial del domingo 15 de diciembre del año 2013, lo denunciamos y lo repudiamos. Los objetivos programáticos para el segundo gobierno de Bachelet, apuntaban paralelamente a fortalecer el Estado Laico para imponer la ideología de género, y con ello reemplazar la institucionalidad y la cultura pro cristiana existente en el país, por una de tipo progresista, similar a la española, a la holandesa, a la británica, y aún a la canadiense. La derrota de la ideología progresista, la conseguimos, explicando a nuestros hermanos lo que representaba este modelo de sociedad, y una buena parte, al menos un veinte por ciento de los evangélicos con derecho a voto,  unos seiscientos mil, ellos mismos se dieron cuenta cabal de esto, y salieron a votar por don Sebastián Piñera, especialmente en la segunda vuelta.  El domingo 17 de diciembre derrotamos al Estado Laico y a la Ideología de Género, votando por don Sebastián Piñera, quien señaló claramente que para él, el matrimonio es en esencia entre un hombre y una mujer, y sabiendo que la coalición política de derecha Chile Vamos, tomó el acuerdo de rechazar el proyecto de ley que “Reconoce y da Protección al Derecho a la Identidad de Género”.  Agradecemos que en la decisión de rechazar el modelo progresista, hayamos coincidido con la voluntad de la inmensa mayoría de los chilenos.

 

Nosotros como centro de estudios,  y como un think tank evangélico, sabemos que en muchos de los países con modelos progresistas de sociedad, gobiernan partidos políticos conservadores, con líderes de derecha. Se trata de gente que vio, sintió y creyó, que ya era imposible continuar manteniendo y defendiendo las ideas sociales conservadoras, como el derecho a la vida hasta muerte natural, el matrimonio heterosexual, y, la familia tradicional, y para mantenerse en el poder, lisa y llanamente las abandonaron, y ahora solo se diferencian de los progresistas en cuanto a las políticas económicas, ya que siguen defendiendo el mercado, el emprendimiento personal y la propiedad privada. Esta situación se grafica en la sociedad española, quienes derrotaron en mayo del 2011, al gobierno del Partido Socialista Obrero Español, no solo castigándolos por el desastre económico, sino también por la imposición de la ideología de género, y votando por don Mariano Rajoy del Partido Popular que es el Partido Conservador de España, y lo hicieron con la esperanza y la convicción que eliminarían la ley que permite el aborto libre y el matrimonio homosexual legalizados por los socialistas, y que nunca hicieron. En Chile nuestro país, al Presidente Sebastián Piñera y a los partidos mayoritarios de Chile Vamos, no los vemos en esta curvatura, como lo hizo don Mariano Rajoy y el Partido Popular en España, si distinguimos y señalamos claramente a Evopoli, como un partido  político de corte progresista, con una agenda  pro homosexual, y al que enfrentaremos capacitando al pueblo evangélico, de cara a las municipales y la próxima parlamentaria.

 

 

Enmendar el rumbo


El candidato Sebastián Piñera planteó,  que postulaba para corregir los errores y enmendar el rumbo, y señaló claramente ante todos los medios de comunicación, como lo ha hecho siempre, que el matrimonio es en esencia entre un hombre y una mujer, y en el programa para su gobierno, está escrito que: “El núcleo de la vida social son las familias y serán el alma de nuestro gobierno”, y que su Programa de Gobierno, es un “Programa para las familias.” Creemos que con las declaraciones del Presidente, tanto públicas a través de los medios de comunicación social, como las escritas en el Programa de Gobierno, en relación con el matrimonio y la familia, se empieza a enmendar el rumbo, ya que por historia y cultura, Chile ha sido y es una República Cristiana, y como la misión de la ONG Chile Cristiano, es contribuir para fortalecer y perfeccionar esta identidad, es que declaramos nuestro apoyo irrestricto al Programa de Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, hasta su total aplicación.  El apoyo irrestricto al programa de gobierno ya empezó, hemos puesto en la columna derecha de nuestra principal plataforma de acción, que es la página web www.chilecristiano.cl,  la portada del documento que contiene el Programa de Gobierno, para que los visitantes la vean y accedan a su contenido. Hemos acompañado esta inserción, con el vídeo con que don Sebastián Piñera se dirigió al pueblo evangélico, en plena campaña electoral. El apoyo también consistirá en escribir a todos los parlamentarios de la coalición Chile Vamos, y especialmente a los de Evopoli, cuanto toquen la nota falsa del progresismo.

 

 

Otro error para corregir


Con la derrota del progresismo, se abre la puerta para entrar a luchar contra el segundo adversario del cristianismo, que es el antisemitismo. El antisemitismo no solo es enemigo del evangelicalismo, es también una tranca para el desarrollo de una nación. La teología política que fundamenta el proyecto educativo de la ONG Chile Cristiano, es el dispensacionalismo. El dispensacionalismo establece que el futuro de las naciones depende de las relaciones internacionales, y que una política exterior que apunte a estrechar lazos con el Estado de Israel, producirá ingentes beneficios para el país, toda vez que se trata de una nación que ha resuelto grandes problemas, y que tiene la intención de compartirlos con los pueblos amigos y aliados. Esta política es la que mueve las relaciones internacionales de la primera potencia mundial, y que ahora reciente, se está intensificando con el reconocimiento público de Jerusalén, como la capital de Israel, y con el traslado de la embajada norteamericana. Una política exterior dispensacionalista, también está aplicando naciones como la India, México, Colombia, Panamá, Argentina. Contrario a estos países, Chile nuestro país, tiene una política exterior antisemita y antisionista. Y así como durante doce años, hemos luchado contra el progresismo, a partir de este periodo, vamos a hacerlo contra el antisemitismo. Escribiremos en nuestras plataformas virtuales para los obispos, pastores y congregaciones evangélicas del país, recordando las raíces judías del cristianismo y particularmente del evangelicalismo, organizaremos actividades para enseñar el dispensacionalismo y sus implicancias políticas, y nos esforzaremos para entregar esta visión a nuestras autoridades políticas.

 

El antisemitismo es fuerte en nuestro país, cruza transversalmente la sociedad,  está “latente en el subconsciente de mucha gente”.  En lo que toca a la sociedad, todavía recordamos cuando los niños gritando jugaban: “Cuantos panes hay en el horno, ¿Quién los quemó?  El antisemitismo está presente en todos los partidos políticos, tanto de izquierda como de derecha, nuestros gobiernos son y han sido antisemitas y antisionistas, desde el mismo año 1990, y la prueba de ello, es que todavía Chile no ha suscrito un Tratado de Libre Comercio con el Estado de Israel, aunque ese país ha manifestado su disponibilidad.  En lo que toca a las instituciones políticas, la más antisemita y antisionista es la Cámara Alta de nuestro Congreso Nacional, que no pierde oportunidad, para aprobar proyectos de acuerdo, condenando al Estado de Israel por cualquier causa. Le sigue de cerca la Cámara de Diputados, pero la más activa y antagónica al dispensacionalismo es la Cancillería chilena, que siempre vota en contra de Israel, en todos los foros internacionales, y que ante la menor coyuntura, planea el retiro del embajador, y si este se encuentra en el país, pospone indefinidamente su retorno, y su frase cliché es siempre la misma, la desproporcionalidad de Israel para responder. Con ocasión del reciente reconocimiento norteamericano a Jerusalén como capital de Israel, la cancillería chilena declaró que “califica como ilegal la ocupación y control israelí sobre Jerusalén Este”, y  “que el reconocimiento de Estados Unidos incita al odio y a la violencia.”

 


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