Manuel Umaña Salinas
1881 - 1964

 

Chileno, Cerrajero. Carpintero. Colportor. Pastor, Obispo. Profeta

 

 

Introducción

La experiencia real nos demuestra que hay algo superior a los estudios universitarios, hay algo superior a la formación teológica,  hay una experticia que solo se adquiere a través de la meditación, la reflexión, el dolor y el dominio de las pasiones,  donde no se utilizan o no son necesarios los conocimientos teóricos o técnicos.  Así,  se puede definir la formación espiritual con la que Dios trabaja,  y prepara a algunos de sus ministros para cumplir misiones capitales.  Este es el caso del pastor y obispo Manuel Umaña Salinas. 

 

Como pastor, Manuel Umaña formó la iglesia evangélica más grande de Chile, conocida históricamente como la Iglesia de Jotabeche, hoy denominada la Catedral Evangélica de Chile. La Catedral Evangélica de Chile es la undécima iglesia local más grande del mundo, reconocida como tal,  por todos los organismos estadísticos internacionales.

 

Como obispo, Manuel Umaña Salinas,  “estableció centenares de congregaciones en el país, formó un gran número de pastores,  extendió la Corporación  aún enviando obreros a los países vecinos,  todo esto en medio de un altísimo crecimiento numérico y espiritual,  con iglesias vigorosas en el Espíritu Santo y ardientes en el Señor”  (Rasmussen y Helland, 1987). 

 

Sin embargo, es como Profeta,  que el ministerio de Manuel Umaña Salinas, trascenderá más allá de las iglesias evangélicas,  para alterar el curso del país y remover las estructuras de la nación. Al obispo Umaña, el ministerio de Profeta le fue reconocido por el Congreso Nacional de Chile el 2 de Noviembre del año 2005, como está escrito en el Boletín 4029-04 de la Cámara de Diputados. Manuel Umaña Salinas es el único Profeta, reconocido por el Estado de Chile. 

 

Hay dos profecías entregadas por este vidente, que han cambiado el curso histórico de la patria chilena. Una está bien documentada en la historia escrita de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, pero la otra,  solo se conoce por la transmisión oral de los oficiales y ministros que fueron contemporáneos del profeta,  y que le sobrevivieron un par de años. 

 

Para saber más del obispo Umaña,  de cómo lideró una batalla contra el proyecto de ley “Muñoz Cornejo”,  que pretendía establecer como obligatoria la enseñanza del catecismo católico a los funcionarios de la administración pública al termino de la jornada laboral,  y de otros antecedentes biográficos muy inspiradores de su vida, basta con digitar su nombre en el google. 

 

Como un reconocimiento a este profeta, y sobre todo, para conocer el sustento divino de la profecía Chile Será Para Cristo, vamos a empezar esta reseña histórica,  relatando la primera profecía de Manuel Umaña Salinas.

 

Primera profecía: Casa de oración de los Presidentes de Chile.

El año 1909, Manuel Umaña Salinas era oficial de la Primera Iglesia Metodista Episcopal de Santiago. De allí salió, junto a los demás oficiales y una parte de la iglesia,  por haber recibido el bautismo del Espíritu Santo, cuyas señales rechazó el pastor de la iglesia. Los que salieron, formaron la Primera Iglesia Metodista Pentecostal de Santiago con  Carlos Leyton como Pastor y Manuel Umaña Salinas como Secretario. Poco tiempo después, el pastor Leyton deja el cargo por motivos de salud y Umaña asume el pastorado de la Iglesia.

 

Al principio la congregación se reunía en las casas, hasta que arrendaron un sencillo edificio en la calle Romero de la capital. Un par de años después, cuando la iglesia había experimentado un notable crecimiento, compraron el terreno de la calle Jotabeche 40 donde existían unas caballerizas, allí construyeron e inauguraron un buen templo. Sin embargo, a poco andar, el templo se hizo pequeño, ya que la iglesia crecía vertiginosamente. Entonces el pastor Umaña empezó a hablar de construir un gran templo,  compraron los terrenos aledaños y  partieron las demoliciones. Fue en el contexto de este proceso de construcción, cuando Dios usó a su siervo Umaña para profetizar a su iglesia,  y alterar el curso político de la nación chilena.

 

A pesar de que la iglesia era numerosa y las ofrendas generosas, la obra propuesta por el pastor Umaña era demasiado grande y la iglesia perdió las fuerzas, la esperanza y sintió desmayar. Entonces el pastor Umaña dijo a la congregación: Construyan hermanos, construyan hermanos, que este templo será la casa de oración de los Presidentes de Chile.  El profeta Umaña murió el año 1964.  Once años después, en septiembre del año 1975  entra por las puertas del Templo de Jotabeche,  el presidente de la República, señor Augusto Pinochet Ugarte a orar por Chile en el primer tedeum Evangélico.  Posteriormente fue a orar,  el presidente Patricio Aylwin,  después lo hizo el presidente Eduardo Frei,  después el presidente Ricardo Lagos,  después la presidenta Michelle Bachelet y después el presidente Piñera.  

 

Durante los primeros años,  la asistencia al tedeum,  de las autoridades políticas era voluntaria, pero a partir del año 1997, e l Presidente de la República don Eduardo Frei Ruiz-Tagle estableció que el Tedeum Evangélico sería una de las cuatro ceremonias oficiales con que el Estado de Chile, conmemoraría la Independencia Nacional.

 

Segunda profecía: Chile Será Para Cristo

Para entender la segunda profecía, es necesario entrar al corazón de este varón de Dios, porque la profecía es una palabra inspirada,  primero para consolar y edificar al profeta y después para  mostrar los planes que  Dios tiene para el pueblo. Como hermano, pastor y obispo,   Manuel Umaña vivía como asfixiado,  por la omnipresencia y omnipotencia del catolicismo imperante en el país que le toco vivir.  Estaba recién casado  y  recién convertido al evangelio,  y como su trabajo de cerrajero y carpintero no le daba lo suficiente,  tuvo que vivir en la casa con su madre para ayudarse,  sin embargo, ella que era muy católica y lo echó a la calle por “canuto”. 

 

Esta experiencia lo marcó de por vida, pero fue la formación pastoral perfecta, para entender y enseñar,  a las centenares de personas que llegaban a la iglesia, y que traían arraigado el catolicismo de los “santitos” en el bolsillo, en la billetera,  la religión de las “imágenes” en las paredes de la casa, en las escuelas, en las iglesias,  la fe de las “grutas”  en el jardín, en las calles, en las plazas.  En la actualidad, solo los pastores que tienen más de cuarenta años de ministerio, saben lo que  costaba en ese tiempo,  y lo que demoraba enseñarles el evangelio a nuestros compatriotas católicos que llegaban a la iglesia evangélica. La de esa época, verdaderamente  era una atmósfera densa y penetrante, con una iglesia católica todopoderosa. 

 

En este contexto religioso, había una palabra, un insulto, que cada vez que la escuchaba, la sentía como una bofetada en el rostro,  era el epíteto que se ganaban todos los chilenos que aceptaban a Cristo en  la iglesia evangélica,  y con la que el obispo Umaña  sufrió, prácticamente toda la vida, se trataba del calificativo, “hereje”.  Y fueron  muchas las ocasiones,  en que Umaña Salinas fue tratado con este epíteto,  y que lo hacían sentirse, como escupido en el rostro,

 

En una de esas ocasiones, era el año 1954,  tratado de hereje, corrió hasta el templo y se arrastró hasta llegar al altar, donde lloró su dolor.  Fue en esa ocasión, en que Dios le visitó,  secó las lagrimas de sus ojos, y le reveló los planes que tenía para su país Chile, diciéndole cuatro palabras, simples pero potentes: ¡Chile Será Para Cristo! 

 

¿Cómo se habrá levantado de la oración el varón de Dios ese día? El Dios de los cielos, le había dicho que su país,  había sido señalado, había sido escogido, había sido elegido, para ser de Cristo. ¿Puede imaginar el gozo, el asombro,  y la perplejidad de Umaña, allí acostado en el suelo del altar?  Esta experiencia divina, esta profecía del Espíritu Santo, fue rápidamente expresada a la iglesia local,  y hoy la conocen todos los evangélicos chilenos, y ha sido oída, por todas las autoridades del poder ejecutivo, del legislativo y del poder judicial.

 

¿Chile un país cristiano?  No es una locura, no es un disparate, no es una utopía, no es un sueño, es una profecía,  que se está cumpliendo, paso a paso, etapa por etapa, en la medida que la iglesia crece numéricamente, que conquista espacios culturales y que se incrusta en la institucionalidad política del país. Chile evangélico, no puede calificarse de política ficción, de fantasía, ya fue planteado seriamente en el año 1956 por el sacerdote Muñoz, en una alerta temprana dirigida a  todo el clero: “Hay motivos para alarmarse, porque si los evangélicos  continúan creciendo al mismo ritmo, de aquí a cincuenta años  todo el país será evangélico.”  La cristianización de la sociedad chilena está en desarrollo,  empezó con las propuestas del primer evangélico chileno y se aceleraron a partir del avivamiento pentecostal, y se extenderá hasta que los valores cristianos hayan permeado la institucionalidad política, la administración pública esté en manos de políticos cristianos, y la sociedad esté empeñada en proteger la vida humana original desde la concepción hasta la muerte natural, relevando la dignidad de la familia constituida por el matrimonio entre un hombre y una mujer, este decidida a vencer la pobreza,  esto significa asignando los recursos que sean necesarios para “levantar al pobre del muladar.”  Este enérgicamente convencida para aplicar un castigo justo y proporcional por la violación con asesinato de un niño,  y  resueltamente ocupada por mantener las mejores relaciones bilaterales especiales con el Estado de Israel,  Una sociedad cristiana incrementa el intercambio comercial y cultural con Israel al mejor nivel y apoya a Israel en todos los organismos internacionales, como lo hacen los Estados Unidos de América, el otro país que también fue bendecido con un avivamiento pentecostal. 

 

Se puede decir, que el obispo Manuel Umaña Salinas con su profecía Chile Será Para Cristo,  proclamada el año 1954,  estableció la misión social e institucional de la iglesia evangélica chilena.  Cincuenta años después, es presentado, el programa de gobierno que contiene las propuestas para concretar, hacer realidad la profecía.  Este programa de gobierno está escrito en el libro “Chile Cristiano en la historia, en la profecía y en la contingencia”.

 

 

 

 

 

 


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daniel

“A Daniel no lo mataron por ser gay.”

“Una verdad dolorosa e incómoda,

pero es una verdad.”

Rodrigo Fluxá “Solos en la noche”

Periodista del Mercurio

 

 

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