Calvino, economía y Bíblia
por Manuel de León historiador y escritor

 

Ya en el siglo XVI la función del interés en la teoría política había recibido una fuerte transformación desde el pensamiento de Maquiavelo. El interés en su concepción primigenia de avaricia y usura, pasó a ser considerado de una manera benevolente y se apuntaba a mostrar la búsqueda del interés y el lucro propios como algo que beneficiaría al Estado y al interés público. La justificación del interés como actividad lucrativa iría evolucionando hasta la Revolución industrial, donde se percibe el comercio como agente civilizador y sistema de carácter pacífico y cordial.

Calvino era un hombre de Dios y no escribió tratados formales sobre teorías económicas, políticas o sociales, sin embargo todas las esferas de la actividad humana han resultado tomadas por su pensamiento. En sus escritos hay material suficiente para guiar sobre múltiples temas que afectaban al gobierno de Dios en el mundo. En general Calvino cree que todo desequilibrio es producto de la enemistad del hombre con Dios. El hombre necesita la reconciliación con Dios para que la corrupción y la depravación del corazón del hombre no se extienda por la polis.



En cuanto al “espíritu del capitalismo” que según Weber nace del fuerte sentido de la frugalidad, de la capacidad para el trabajo bien hecho y de las organizaciones y asociaciones protestantes, no fue exclusivo del protestantismo. Hubo otros factores para completar la formulación capitalista, como fueron el florecimiento de la nación-estado, la formación de la burocracia, los avances científicos y el arrollador espíritu racionalista. Estas sociedades trabajadoras y frugales podían atesorar, acumular y hasta exhibir fuertes cantidades de dinero. Esto sería el referente del capitalismo, que era la posesión de bienes, que poco a poco se harían mas deseables y respetables, al margen de las necesidades del hombre.

En Calvino la propiedad privada era de vital importancia, porque privar a un ser humano de su propiedad, aunque fuese el mismo Estado y legalmente, era totalmente reprochable. El Estado solo debería regular la propiedad privada cuando afectaba al bien público, por eso el Consistorio debería preocuparse de la conducta de la comunidad, la participación en los cultos y la doctrina. Vigilaría a los comerciantes y artesanos para regular la actividad económica y prohibir el monopolio, por lo que se ha dicho que Calvino estaba en contra del absolutismo socialista y comunista, deseando la democracia y el espíritu comunitario de la iglesia primitiva.

Pero en lo que quizás representa mejor el espíritu capitalista, - la acumulación de bienes,- Calvino estaba bastante lejos de ese concepto social y económico del capitalismo actual. El capitalismo de Adan Smith no tenía esa fundamentación bíblica y esa orientación filosófica que poseía el capital en Calvino. Para Calvino el hombre interactúa en las cuestiones sociales y económicas para la gloria de Dios y no solo para el bienestar o el progreso. Calvino estaba convencido de que los Diez Mandamientos eran suficiente base para la vida social y de la economía de la tierra. El era un líder espiritual que con la Biblia en la mano buscaba el equilibrio entre política, economía y sociedad, y la vida religiosa. La Biblia debía de ser pauta, medida y fuente en la actividad humana. Calvino, por ejemplo, tenía una predilección especial por 2ª Tes 3:10 “Quien no quiera trabajar que no coma” y lo comentaba con el contenido del salmo 128:2 “Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y te irá bien”, sin que ello quisiese decir que los holgazanes debían dejarse morir de hambre, sino que el bien y la felicidad nacen en esa actividad humana que es el trabajo. Con el texto de Proverbios 10:4 “mucho trabajo, riqueza”, Calvino promueve un ética protestante del trabajo que emana de la Biblia como Sabiduría de Dios y puede considerarse este valor de la dignidad trabajo como la primera teología del trabajo y del derecho de los trabajadores a disfrutar y beneficiarse del trabajo.

Sin embargo aunque Calvino no era partidario de que las personas que no trabajaban se beneficiasen del trabajo de los demás, no se refería a los pobres sino a los holgazanes. La holgazanería está condenada por Dios, pero los pobres deben ser ayudados por los diáconos y recibir ayuda económica mediante préstamos sin interés. Los niños pobres debían ser educados gratuitamente y beneficiarse de la venta de los bienes de las iglesias para socorrerlos.

Seguiremos en el siguiente artículo de esta serie acerca de “Calvino y el Capitalismo” tratando el tema de “Calvino y el trabajo”.


Source:
http://www.protestantedigital.com/new/articulosimp.php?259

 


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daniel

“A Daniel no lo mataron por ser gay.”

“Una verdad dolorosa e incómoda,

pero es una verdad.”

Rodrigo Fluxá “Solos en la noche”

Periodista del Mercurio

 

 

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